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El pueblo de Côte d’Ivoire y todos los demócratas no deben fijar la fecha del lunes 14 de diciembre de 2020, el día elegido por Alassane Ouattara para la participación propia tras la caducidad electoral del 31 de octubre de 2020.
Esta ceremonia, como todas las que seguirán en su género, no cambiará absolutamente nada, ni para bien ni para mal, en el carácter consustancial de este tercer mandato, fruto de una candidatura inconstitucional.
Así, así como la Humanidad, según el cristianismo, fue golpeada y marcada por la culpa de Adán y Eva, este tercer mandato de Ouattara está irremediablemente y definitivamente manchado con el pecado original de un candidato que violó la Ley Fundamental. de Costa de Marfil.
A diferencia de la falta de Adán y Eva, que fue borrada por el sacrificio de Cristo, la ignominia de Ouattara es indeleble.
No se trata, pues, de una investidura, que se hará a escondidas, porque es vergonzoso y sin orgullo, que blanqueará este odiado 3º mandato y absolverá a los que han pisoteado la Constitución de nuestro país.
Además, hay que tener en cuenta que esta misma Constitución es el epicentro de tal ceremonia de investidura, cuyo acto principal, si no único, será el juramento de Ouattara sobre ….. la Constitución.
Ese es exactamente el problema. El que pasó estos dos primeros mandatos manipulando y pisoteando la Ley Fundamental y que acaba de coronarlo todo con una transgresión sin precedentes en su rudeza, este hombre de allí, jurará esta misma Constitución y se comprometerá, solemnemente, a respetarla. ¿Qué crédito se debe dar a tal juramento, a tal ceremonia de investidura?
En comparación con la negativa de los marfileños a este tercer mandato inconstitucional, la ceremonia de investidura del lunes 14 de diciembre no es ni siquiera una confiscación más, es un hecho que los marfileños ni siquiera deberían preocuparse.
Para el pueblo de Costa de Marfil, después de la investidura de Ouattara debe seguir siendo el mismo que antes de la investidura. Nada habrá cambiado, y el tercer mandato de Ouattara siempre llevará el infame sello de ilegalidad y falta de legitimidad.
Debemos mantener la confianza y saber que nada está comprometido. Nuestra lucha es una carrera de fondo y, en este juego, la historia nos enseña que es el pueblo el que siempre gana.
Mantengamos, pues, en constante vigilia la llama de la resistencia, prenda de la liberación de nuestra patria.

MESA DACOURY Philippe-Henri

 

 

 

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